lunes, 18 de enero de 2010

SUSPIROS DE ESPAÑA



Disculpen mi intromisión. Hoy he encontrado en mi casa un CD donde mi sobrino me grabó un video musical y he creído que debía ocupar un espacio en esta página junto a sus papeles arrugados.
Es un video con el tema de un famoso pasodoble, "Suspiros de España", en una versión cantada por "El Cigala". JM lo encontró por azar en internet y luego lo buscó de nuevo para grabármelo. Por extraño que parezca, conociendo el tipo de música a la que es aficionado, aquella canción le había llegado muy dentro.
Pero, permítanme que me remonte al día en que me entregó el CD.
Durante su infancia, la imaginación de mi sobrino era ya desbordante. Por desgracia las circunstancias le hicieron crecer en un hogar donde su corazón permaneció más seco de afecto que una yesca . Su madre, mi hermana, era una mujer fría, oscura, y dotada de ese tipo de perturbadora belleza que llamamos clásica. Decían nuestros familiares con más edad que su rostro tenía una extraordinaria semejanza con el de la Greta Garbo.
Un día, algo se derrumbó en su mente y abandonó el hogar para marcharse al sur. Buscaba aventuras más excitantes que las de compartir mesa y cama con su marido ─a la sazón empleado de la corporación local─ y criar a un hijo.
A pesar de que el niño presentaba unos rasgos faciales que no podían negar su herencia materna, mi hermana sentía cada vez menos a su hijo como a un ser de su propia carne. Estoy seguro de que ya manifestaba síntomas de psicosis esquizoide. La enfermedad se diagnosticó después, pero al cabo de poco tiempo tuvo que ser ingresada en un centro de salud mental. Allí terminaría su vida, a golpe, casi diario, de electroshock.
No sé por qué cuento esto ahora. ¡Ah, sí! Por lo de la imaginación excitable de JM. Los gustos musicales de mi sobrino eran en los últimos tiempos un tanto especiales. Lo raro de lo raro. Sobre todo en lo que él llamaba "música minimal" , "soul house" o cosas igual de incomprensibles para mí.
Por eso, un día que me había acercado a visitarle a su casa, me sorprendió mucho oírle canturrear la letra de un pasodoble mientras me preparaba una taza de té.

"Quiso Dios, con su poder
fundir cuatro rayitos de sol
y hacer con ellos una mujer."

Le pregunté si sabía cómo se llamaba lo que estaba tatareando y me dijo que sí, que su título era Suspiros de España y que lo había escuchado en internet; "haciendo zapping ─repito literalmente─ en youtube".

─ ¿Qué es youtube?- le pregunté.
─ ¿Me tomas el pelo, tío? -respondió asombrado-. Ya veo que no. Que lo que te ocurre es que estás hecho un fósil.
─ Vaya, gracias, sobrino. no creo que sea para tanto. Tampoco te llevo tantos años pero no me gusta meterme en internet, en eso sí que admito que pertenezco a otra generación.
─ Ya, a la de Greta Garbo.
─ No exageres. Pero, ya que lo mencionas, esa actriz no tenía nada que envidiar a la más guapa de estos tiempos. Una belleza enigmática. Tu madre tenía un gran parecido físico con ella. Por cierto, perdona que te lo diga, pero es curioso.
─ ¿Qué es curioso?
─ Que tu novia, o como se llame ahora, tu novia... ¿Rachel, verdad? ¿No será Raquel? 
─ Se llama así porque es canadiense. ¿Qué pasa con ella?
─ Nada. Que ella, bueno, hablo de la única ocasión en que la he visto, también se da un aire a la "dama misteriosa", así llamaban a la Greta Garbo. A veces ocurre que...
─ No me gusta el camino que llevas, tío. Todo son imaginaciones tuyas. A lo mejor tengo yo la culpa por haber mencionado a esa actriz. Habrá sido una "fuga de pensamientos". Pero, por favor, prefiero no hablar de mi madre.
─ Bien, bien, olvidémoslo. Lo que iba a decirte es que no soy de una generación tan antigua ─proseguí intentando desviar la conversación del tema de su madre─ como para haber nacido antes de que existiera el cine en color. Pero todavía me he criado una época en que aprendíamos a bailar pasodobles. Y Suspiros de España era uno de los más populares.
─ Hay algo en la sencillez de la música y de la letra que tienen, no sé, garra, emoción.
─ Y nostalgia y amor y exilio. Eran otros tiempos, otra manera de expresarse. Creo que conozco una historia de cómo se compuso el pasodoble, ¿quieres oírla?
─ Claro. ¿Te apetece más té?
─ No gracias, que luego no duermo.
─ Entonces cuéntame esa historia. ¿Dónde la has leído?
─ No la he leído. Fue en el transcurso de una conversación con unos amigos de Cartagena las pasadas Navidades. ¿Recuerdas que estuve en Cartagena antes de Nochebuena?
─ No.¡ Ah, sí! Sí, es verdad, que estuve a punto de ir yo también. Me gustaría comprarme algún apartamento en las playas de por allí...Pero, perdona, continúa.
─ Como te decía, me reuní en el Casino con unos viejos amigos, buena gente que conozco desde que hice la "mili" de marinero en esa ciudad. Nos pusimos a charlar mientras nos tomábamos unos "asiáticos"...
─ ¿Qué son" asiáticos"?
─ Oh, un "asiático" es como una especie de carajillo local, pero mucho más rico. Lleva, café, leche condensada, brandy, licor 43 y canela, creo.
─ Humm, habrá que probarlo.
─ El caso, es que, por ser típico, las fiestas, en la mesa estaba depositada una bandejita con la "pascua", es decir, con un surtido de polvorones, mantecados, delicias...
─ Tío, no divagues, céntrate en el tema.
─ Pues a eso iba. Una de las clases de dulces era de los llamados "suspiros". En Cartagena es típico hacerlos batiendo una espuma de almendra, huevo y azúcar y luego horneándola.
─ Estás hecho un experto.
─ Qué va, qué va. Un modesto aficionado, ya sabes que siempre me han encantado los postres ─dije echando un resignado vistazo a mi abdomen─. No me cuido tanto como tú. En fin, el caso es que en esos momentos mientras departíamos y hacíamos aprecio de la repostería, se escuchó en la sala el sonido del famoso pasodoble Suspiros de España. Y ahí se inició la discusión.
─ ¿Qué discusión?
─ Algunos de mis amigos cartageneros defendían que el maestro Álvarez Alonso, autor del pasodoble, puso el nombre a su creación inspirándose en el nombre de los dulces. Según ellos, el maestro ─estamos hablando de principios del siglo pasado─ había acudido a una tertulia que se celebraba en una cafetería o pastelería llamada España, famosa en particular por la excelencia de los "suspiros". Alguien le retó a crear una composición allí mismo y el maestro ganó el desafío escribiendo el pasodoble en un pispás.
─ Lo que se dice una "fast song".
─ ¿Eh? Como quieras llamarlo. Ahí está el quid de la discusión entre mis amigos. Están los que afirmaron que el maestro se puso a pensar en el nombre que daría a su pieza musical y se le ocurrió lo de Suspiros de España por los dulces de la cafetería.
─ Suena lógico. De todos modos, tampoco es que tenga mayor importancia.
─ No creas, hubo quien dijo que aquello era un despropósito, una infamia. Que el maestro era hombre de gran patriotismo y que no se inspiró en unos confites para buscar título al pasodoble . Si le puso aquel nombre fue por los motivos más nobles que puede albergar un corazón.
─ No veo que los "suspiros", los dulces de almendra, tengan nada de innoble. Habrá que probarlos también.
─ Querido sobrino,¿ hay forma de que te tomes algo en serio?
─ No te enfades. Mira, para compensarte vamos a ver si encuentro otra vez el pasodoble en" youtube", la versión que canta El Cigala; de verdad que es una pasada. Si damos con ello, lo grabo en un CD y te lo llevas para verlo en tu ordenador. Porque..ordenador sí tienes, ¿no?
─ Hombre, naturalmente, ¿por quién me tomas? Aunque lo uso poco.
─ Ya. Bueno. Dime una cosa. El maestro...
─ Álvarez Alonso
─ Si el maestro Álvarez Alonso, el creador de ese pasodoble, se haría rico con esa composición...
─ Ni mucho menos, eran otros tiempos. Había fundado una compañía de zarzuela que terminó por quebrar precisamente allí, en Cartagena. Vivió, con grandes penurias, dando clases particulares de música. Sus ingresos apenas le llegaban para pagarse un mísero alojamiento e ir malcomiendo. Quizás para tomarse un "suspiro" de tarde en tarde.
─ ¿Y no intentó probar suerte en Madrid, Barcelona u otra gran ciudad?
─ Su mujer también le abandonó y su salud y ánimo fueron empeorando. Una madrugada se despertó con un fuerte dolor en el pecho y murió poco después. Por aquel entonces, certificaron que había muerto de un "angor pectoris", lo que ahora diríamos un infarto. Falleció siendo todavía muy joven y sin recursos. No había dinero ni para darle sepultura. Entre varios amigos recaudaron dos pesetas para que pudiera ser enterrado en una fosa común.
─ Qué triste y qué injusto. Al menos, hoy día es famoso.
─ No tanto él como su pasodoble. En Cartagena hay un busto suyo en una plaza, pero, ya digo, a casi nadie le suena el nombre a no ser por el pasodoble.
─ Ya tengo descargado el video. Metemos un CD en la grabadora y... en un par de minutos puedes llevártelo. Dentro de poco tengo que irme, si quieres te acerco a tu casa.
─ No, gracias, déjalo, no me vendrá mal estirar las piernas; total, estamos al lado. ¿Te va bien con Tania?
─ Muy bien. Por eso voy a salir ahora: he quedado con ella. Es muy , muy especial, creo que es la horma de mi zapato.
─ ¿Estás pensando en sentar la cabeza?
─ Sí, esta vez sí. Estoy loco por ella. Voy a aprovechar un viaje que queremos hacer este fin de semana para hablar de nuestro futuro.
─ ¿Os vais muy lejos?
─ No, no. A un parador que está a unos doscientos kilómetros. Vamos en mi coche.
─ Ten cuidado con la carretera, se forma mucho hielo por la noche.
─ Vale, vale , no te preocupes. Tengo que marcharme ya, pero quédate si quieres en casa mirando el video. Hay pasajes de la película Soldados de Salamina y me encanta la voz de ese cantaor, Diego El Cigala.
─ Sí que estás cambiado, ya lo creo.
─ De lujo, tío, de lujo.
─ Oye, JM, no sé si debo decirte una cosa. No sé si hago bien ─dije con tono de preocupación.
─ Vamos, dispara, no pongas esa cara.
─ A tu madre le gustaba mucho ese pasodoble. A menudo se ponía a cantar algunos versos. Claro que tú madre se marchó cuando tú eras muy pequeño; tendrías unos cinco años, y no te acordarás de eso.
─ No.
─ Claro.
─ Digo, tío, que no has hecho bien en contármelo.





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